No le tire piedras al vecino, cuando tiene el tejado de cristal

by CT 7. May 2014 11:16

Generalmente los abogados recomiendan no responder a insinuaciones de la prensa relacionadas con un caso, sobre todo si se trata de la prensa amarilla con matices claramente politizados, como es el caso del Miami Herald y los blogueros de copia y pega “investigadores de temas cubanos”. Aun así, hemos decidido poner de manifiesto algunas verdades, confiados de que ayudará a muchas personas a encontrar la respuesta a las preguntas obvias que estos periódicos esconden.


Caribbean Transfers no ha cometido delito en Estados Unidos

Caribbean Transfers ha sido involucrada en una supuesta conspiración para lavar dinero procedente de fraudes al Medicare. Hemos estado trabajando intensamente en la documentación que acredita que esta acusación es totalmente falsa y se basa únicamente en testimonios de criminales convictos que rebajan su condena considerablemente por  involucrar a empresas y personas que hacen negocios con Cuba.

Caribbean Transfers no envía dinero desde Estados Unidos porque no tiene oficina ni activos en ese país, no es una compañía norteamericana, ni ninguno de sus ejecutivos ha viajado a ese país en el período en que ocurrieron los hechos.  Caribbean Transfers recibió fondos de remesas familiares en sus cuentas fuera de Estados Unidos enviados por una agencia de Miami que contaba con todas sus licencias para realizar esta actividad y pagó en Cuba remesas familiares. Es todo lo que hizo.

Los protagonistas de este delito se encuentran todos en Miami. Son decenas de sucursales bancarias que han recibido los pagos de facturaciones fraudulentas emitidas por 70 compañías proveedoras de servicios médicos en la ciudad de Miami, lo es una compañía de remesas familiares de Miami con licencias emitidas por el departamento de Banca de la Florida y el OFAC para realizar envíos familiares a Cuba, y lo es una tienda de cambio de dinero en la ciudad de Naples.  


Los bancos de Miami lavan el dinero de sus clientes defraudadores del Medicare

La prensa amarilla debería cuestionarse por qué decenas de sucursales de bancos en Miami ejecutaron órdenes de transferencias de sus clientes, muchos de ellos ficticios, a pesar de ser considerados clientes de alto riesgo porque recibían pagos de Medicare en Miami, considerada “la capital del fraude al Medicare”.  Si estos bancos de Miami, que tienen implementadas sus políticas de anti-lavado de dinero, conozca a su cliente, regulaciones de OFAC, etc., ejecutan estas transferencias sin detectar anomalías y permiten que salga hacia Canadá el dinero procedente de compañías de altísimo riesgo y sin perfil corporativo que justifique esos movimientos fuera del país, ¿cómo se supone que Caribbean Transfers podía conocer la ilicitud de estos fondos, cuando además no fueron recibidos directamente, sino a través de una agencia?   Caribbean Transfers confiaba en que los bancos de Estados Unidos estaban perfectamente regulados, conocían perfectamente a sus clientes y eran incapaces de enviar dinero fraudulento fuera de su jurisdicción, pues estarían violando las regulaciones a que están sometidos en un país que es líder en la lucha contra el financiamiento al terrorismo y el lavado de dinero.

Los bancos de Miami que manejaban las cuentas de las compañías defraudadoras cometieron lavado de dinero en Miami en su modalidad de ceguera intencional (willful blindness).


Ceguera intencional: enfermedad contagiosa en Miami

Los bancos de Miami parecen haberle transmitido la ceguera intencional a la prensa amarilla. El Miami Herald y los blogueros de “copia y pega”, en lugar de hablar de lo vergonzoso que resulta el tema del fraude al Medicare y el lavado de dinero de este delito por los bancos de Miami en “La Capital del Fraude al Medicare”, optan por desacreditar a ciudadanos cubanos honestos que han logrado hacer proyectos por su país de modo independiente, tanto empresariales como culturales. Ayudar a las familias en Cuba a recibir la ayuda que le envían sus parientes o amigos en medio de un bloqueo económico no es un delito, es una buena acción. Apoyar proyectos culturales de cine, música o arte no es un delito, es una buena acción.

Si quieren perseguir delitos, vayan a su propio banco en la ciudad de Miami y pregúntenle por qué a sabiendas de que el dinero que recibían las compañías proveedoras de servicios médicos en sus cuentas provenía del Medicare lo enviaban a una empresa de remesas a Cuba en Canadá? Tengan el valor de hacerlo, ya sabemos el poder de los bancos, pero sean valientes y ejecuten la libertad de prensa que le ofrece su país.

Desacreditar sin pruebas a ciudadanos cubanos honestos, ya sean artistas, empresarios o cualquier ciudadano común que con su esfuerzo individual logra hacer cosas en su país, es una cobardía infame.  


El dinero lavado esta en Miami, no en Cuba.

El dinero fraudulento facturado al Medicare no está en Cuba sino en La Florida.  Fue cambiado por Estate Business Center, una casa de cambio de Naples, por el efectivo de las familias cubanas que le entregó la agencia de envíos de Miami para que fuera transferido a Cuba a través de Caribbean Transfers. El 90% de estos fondos la casa de cambio lo entregó a los dueños de las clínicas quedándose con el 10% restante según los datos públicos del caso. Caribbean Transfers no recibió un centavo de comisión producto de estas transacciones cambiarias que ocurrieron en La Florida. De cara a Caribbean Transfers la transacción es una simple operación cambiaria que ocurrió en Estados Unidos como ocurren millones todos los días en el mundo. Cambio de efectivo por transferencia, con la peculiaridad de que en este caso el dinero legal es el efectivo y el dinero ilícito es el bancario, lo que pone a los bancos con sucursales en Miami tenedoras de estos fondos en participación directa en el lavado de dinero que ocurría en La Florida. Son estos bancos los que deben saber la ilicitud de los fondos, pues recibían los pagos directamente del Medicare. Caribbean Transfers nunca recibió ninguna alerta por parte de estos bancos relacionada con sospechas de que los fondos recibidos podían ser de procedencia ilícita. Los bancos emisores del dinero tienen la obligación de alertar al banco receptor sobre transacciones inusuales, en este caso una transferencia internacional de una compañía de servicios médicos que realiza servicios locales en Miami. Dichas transacciones inusuales nunca fueron reportadas por los bancos de la ciudad de Miami emisores de estos fondos fraudulentos.

El dinero fraudulento se quedó en Miami, que es donde tiene que estar, y las remesas que envían las familias cubanas se pagaron en Cuba a sus beneficiarios, que es lo que tiene que pasar.  


El embargo económico a Cuba es la principal causa de lo sucedido

¿Por qué la agencia de remesas de Miami envió el dinero de esta manera?  A causa de que el embargo económico impide las transferencias directas.  A esta agencia de Miami, no obstante poseer en regla todas sus licencias para envíos a Cuba, el mismo banco de Miami que luego envió el dinero fraudulento a Canadá por orden de personas ficticias, le cerró su cuenta alegando que enviaba dinero a un país terrorista, en pleno desconocimiento de las regulaciones de OFAC para este tipo de servicios y obligando a la agencia de remesas a optar por la alternativa que ofrecía la casa de cambio de Naples.  Existen en Estados Unidos compañías con todas sus licencias en orden desde hace años a las cuales ningún banco norteamericano quiere procesarle los servicios de remesas a Cuba.

Los bancos norteamericanos actúan como piratas del siglo XXI, usando una patente de corso que le otorga la Ley del Embargo para robar el dinero de transferencias legales hacia Cuba desde cualquier lugar del mundo. Ningún banco tiene derecho a confiscar el dinero legal que pasa por sus cuentas basado en leyes repudiadas por el mundo entero. Caribbean Transfers tiene la obligación de proteger los fondos lícitos que sus clientes depositan con toda confianza para ser entregados en Cuba a sus respectivos beneficiarios, sean estos personales o empresariales.

Por varios años consecutivos el proyecto de Resolución contra el embargo a Cuba que se presenta en la ONU se aprueba unánimemente, con la excepción de los Estados Unidos e Israel y un par de Islas del Pacífico que se abstienen. Es vergonzoso el interés que le prestan a la opinión de casi la totalidad de países integrantes de la ONU con relación a este tema. Es otro asunto más relacionado con La Florida, que es la que apoya y promueve esta Ley a través de sus políticos, quienes insisten en mantener un embargo que data de la guerra fría y que afecta irremediablemente a las familias cubanas. En este caso, irónicamente, el resultado fue en contra de los propios intereses del país emisor del dinero (Estados Unidos), pues a causa de que su propio embargo impide la comunicación bancaria con el país de destino (Cuba), se facilitó este tipo de actividades ilícitas que ocurrieron en La Florida. Lejos de reconocer que sus propias leyes ponen trabas al desarrollo normal de las transferencias familiares a Cuba y promueven el delito, tratan de esconder sus propios problemas, involucrando en dichas ilegalidades a compañías y ciudadanos honestos, cuyo único delito es ayudar a las familias cubanas.

No le tiren más piedras al vecino, sobre todo, cuando su tejado es de cristal.

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